Viaje a la luna

Elon Musk envía un Tesla al espacio

“Elegimos ir a la luna en esta década y hacer lo demás, no porque sea fácil, sino porque es difícil…Porque este desafío servirá para organizar y medir lo mejor de nuestras energías y habilidades…”

Con esta frase daba marcaba J. F. Kennedy en 1962 el inicio de la carrera espacial, señalando como meta la llegada del hombre a la luna.

Hubo que movilizar a todo un país para conseguir llevar a cabo aquella visión, el programa Apolo dio trabajo a 400.000 personas, colaboraron 20.000 empresas y supuso un gasto de 24.000 millones de dólares.

La gestión de todos los recursos necesarios para alcanzar el objetivo en el tiempo marcado fue tan compleja que sigue sirviendo de base para las modernas técnicas de gestión de proyectos: objetivos claros y bien definidos, recursos adecuados, planificación….

Pues bien, la semana pasada, imagino que lo habrán oído,“un tipo”(así me lo contaron) ha enviado un coche al espacio, no es que sea un tipo cualquiera es uno de esos tipos especiales que tiene como misión declarada cambiar el mundo y la humanidad de forma drástica.

El personaje en cuestión se llama Elon Musk un emprendedor en serie, que cuenta en su haber entre otras empresas, las conocidas Paypal, un sistema de pagos que se ha convertido en un estándar en las transacciones online y Tesla el famoso coche eléctrico que está revolucionando la industria del automóvil y que por el camino transformará la industria de la energía tal y como la conocemos hoy en día.

Lo más sorprendente no es que haya puesto su propio deportivo a orbitar en el espacio, lo que verdaderamente sorprende es su objetivo final, crear una colonia estable de 1 millón de personas en Marte y el lanzamiento del coche, no es más que un aviso de que va en serio y de que es más que probable, que consiga su objetivo.

Si les interesa profundizar en este link pueden ver, de forma detallada, breve y concisa las fases del proyecto. https://twitter.com/Edu_Sebast/status/962670035499175937

SpaceX la empresa de Elon Musk emplea 6000 personas y calcula que llevar 80.000 personas a Marte tendrá un coste de 36.000 millones dólares.

La clave para lograr su objetivo es reducir el coste unitario por viajero a 200 mil dólares, mediante el uso eficiente de la tecnología, de la energía y mediante la reutilización de elementos, y hasta el momento es la única empresa que ha logrado lanzar un cohete y volver a reutilizarlo en un lanzamiento posterior.

En ambos casos el detonante de dos logros increíbles para el avance espacial, es la figura de un líder capaz de motivar e ilusionar, de organizar equipos de personas y llevarlas a alcanzar hitos extraordinarios… en dos momentos en los que los objetivos marcados parecían irrealizables.

Esta es la clase de líder que necesitan las organizaciones que quieran marcar la diferencia, líderes capaces de inspirar, de sacar lo mejor de cada uno de sus colaboradores para llevarlos a alcanzar sueños visionarios, sean vivir en marte, liderar el sector de la ferretería o llevar la omnicanalidad a una tienda de barrio.

Cuentan que en aquel 1962 en una de las visitas de JFK a la NASA el presidente se entretuvo con un empleado de la limpieza, al que preguntó ¿Y usted qué hace aquí en la NASA?” a lo que el empleado respondió: “Señor, ¡estoy ayudando a poner a un hombre en la luna!” Ese es la actitud que logran de sus colaboradores los buenos líderes.

Cada uno de nosotros llevamos en nuestro bolsillo ordenadores más potente que los que llevaron el primer hombre a la luna… no me digan que lo digital es tan difícil: objetivos claros, recursos adecuados, planificación

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